domingo, 6 de enero de 2013

1967


Ese año, en el verano,  mientras estaba visitando a mi padre en un hospital de Chicago por su segundo ataque  al corazón;  en Caracas, a finales del mes de julio.  hubo un gran terremoto que tumbo altos edificios completos; mientras en  USA,  así como en  la ciudad donde yo estaba, se  vivía una época convulsionada por las luchas raciales, un NO  a la guerra en Vietnam. Es la época de las grandes marchas a Washington y de  muchedumbre alterada de forma tal,  que cuadras enteras de edificios fueron quemados  en sus manifestaciones, preámbulo de lo que serian los famosos “riots” de Chicago en el 68 al ser asesinado misteriosamente Martin Luther King jr. en el balcón del hotel donde estaba alojado.

Al regresar a  Caracas, ya  cuando mi padre estuvo mejor y dejado en su casa, fue deprimente ver toda la desolación que trae el panorama de edificios  caídos o medio caídos  que uno nunca se imaginó   se iban a  desplomar desde sus entrañas. Al ver las ciudades bombardeadas en Siria, tengo una similitud de lo que vi al llegar a Caracas.

Hoy, a raíz de la enfermedad de Chávez, no hay posibilidad de hablar con alguien donde el comandante no sea mencionado, dada su gravedad y las implicaciones que su ida tendría para todos nosotros en el Caribe,  me he puesto a recordar ese periodo de tiempo  en Los Teques y en Caracas. Para mi recordar va unido a música, mas bien  la música me hace recordar y por eso es que en durante el mes de diciembre pasado y parte del iniciado mes de  enero,   he bajado o subido en el Facebook tantas canciones de esa época, 1967.

Me di cuenta de que en ese periodo 1966 al 1968, los dos años que estuve en Venezuela, los cantantes hispanos que triunfaron,  se han quedado en nuestros corazones desde entonces,  por décadas,  se hicieron famosos en esa época: Raphael, Roberto Carlos y Julio Iglesias. Luego empezaron a surgir a  mi recuerdo  las otras canciones que comenzaron  a tener algún  significado por una u otra razón. En aquel entonces había un programa musical  de televisión en Caracas cerca de las 9 de la noche que solíamos ver y presentaban en vivo a los artistas del momento y así los conocimos.

Hay  canciones que van unidas a situaciones, reuniones, que al oírlas me transportan, aunque reconozco que ya hay detalles que se me escapan de ese ayer que ya es lejano; 9 generaciones, 4 décadas y media de distancia.

Cuando llegó el 68 nos preparamos para regresar, esta vez para Santiago de los Caballeros a fundar el centro Bellarmino que realmente aun no existía físicamente en su totalidad.  Por tanto el 68 se fue entre preparar la salida, terminar los estudios, dejar lo cultivado hasta entonces, abandonar las amistades contraídas… fue más bien un año de transición y sentir que abandonaba algo. De ahí que el 67 sea más importante, fue el año que se cultivo, se sembró.
  
Siempre que llegas  a un sitio aparece una familia que uno la hace de uno y tiende a refugiarse en ella, máxime cuando no se tiene familia. En este caso  la familia  de Lourdes Utrera fue la que  se convirtió inmediatamente en nuestro refugio y ella  en nuestra otra madre. Allá  celebraron mi cumpleaños sorpresa.

Hubo un momento en que dudé si debía quedarme  o no, evidentemente decidí seguir, pero uno siempre se cuestiona qué hubiese sido si en lugar de ir a Santiago, me hubiese quedado en Los Teques o en Caracas. La mente trabaja y se imagina cosas. De hecho uno de los nuestros se quedó allá. De haber no ido a Santiago en el 68 a estudiar  filosofía en la UCMM,  mi hoy seria drásticamente distinto. No piensen que me arrepiento de mi decisión, sino una lucubración más que uno se hace al revisar su vida, y cuando uno ha sido entrenado para reflexionar, tiene tiempo para hacerlo y la misma situación anímica te conmina a hacerlo, pues uno empieza a jugar al ajedrez con la vida que ya se vivió.

Cuando comenté lo anterior con Ian y Ghelka Vianella en nuestras  conversaciones semanales, normalmente en el  fin de semana,  y cuestionaba lucubrando de lo que hubiese pasado si me hubiera quedado en Venezuela ese año, Ian  solo dijo una posible verdad: “estarías posiblemente en Miami, en el área del Doral,  viviendo ahora mismo”.

Estando en Venezuela,  políticamente me simpatizaban los social cristianos, COPEY, y nunca olvidaré que en plena campaña política,  durante la madrugada adornaron de verde el tope de  todos los postes eléctricos de Caracas . Los Adecos gobernaban en ese momento. Pero también me gustaba un grupo más a la izquierda, el MAS, de orientación socialista; lo que vendría a ser el PLD de sus inicios, no el actual que ya no es lo que era. Así que uno nunca sabe.

De ahí mi hurgar en el 67 musical. Te topas con melodías de  películas que veíamos en el Colegio Salesiano, que era como el teatro de la ciudad, tales como la Novicia Rebelde, los Paraguas de Cherburgo; o al Maestro con Cariño,  ya en un cine local.

Como olvidar que nuestro conjunto  musical fue a tocar sus propias canciones a la Universidad Andrés Bello y la gente  pedía que tocasen el  Pata Pata y no teníamos ni idea de qué estaban hablando, propio de nuestro desfase “cultural” en aquel momento histórico.

Nosotros  cada 5 a 7 años cumplimos  un  ciclo energético en el que se comienza o se termina el mismo, pienso que en mi caso se  terminaba uno para comenzar el nuevo.

Con mi investigación musical  podría decir que en 1967 se hizo muy buena música popular y muchas de ellas aún caminan conmigo;  con los recuerdos  y sentimientos ya diluidos por el andar, pero que van unidos  como  la hiedra  en cada tonada que escucho.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Viajar con el libro abierto


Yo aun no cambio mi libro por un “ipad” u otro medio electrónico para leer. Eso de que “yo no toco un libro cuando leo” me es absurdo y revelo así mi generación.  Me gusta tener el libro en mis manos, dejarlo reposar con su marcador, ver cuántas páginas me faltan para terminar ese capítulo. Subrayar frases que luego releo. Anotar al margen. Y luego buscarlos a sabiendas de donde fue más o menos, según retuve la página en mi mente. Sentir el doblar de sus páginas, oler  su aroma. Quitarle la cubierta para que no se dañe. Verlo en el librero reposando.

La verdad es que al leer una novela me transporto. Siento en mi nariz entrar  el humo de las chimeneas, o el sonido del caminar  sobre la nieve escarchada  y su crack  característico al pisarla.  El  molestoso y estridente ruido de las alarmas. El de las fábricas con sus chimeneas,    y el  salir de  las personas cansadas, agotadas al terminar el día. El sonido de un auto al pasar levantando el agua acumulada en un contén;  los perros avisando con sus ladridos que algo sucede y  como cadena perfecta de comunicación el ladrido pasa de uno a otro tal  si fuera por contagio epidémico.  Los pájaros revoloteando y  cantando al amanecer,  o del gallo loco que canta a deshora inclusive en medio de la noche como si avisase la llegada de la muerte al igual que hacen los lobos, auuuuuuuu! Auuuuuuu!

Loa caballos cruzando las calles, o la carreta a toda marcha, zigzagueando por los caminos de piedra. Subimos escaleras, corremos por las  vías  angostas,  oscuras y húmedas. Quizás un rio cercano con sus barcos aparcados a la orilla o el oleaje del mar con su brisa golpeando  en la cara o  los residuos de las olas cayendo sobre mis ojos ensuciando mis lentes sintiendo un sabor salado sobre los labios.

Nos imaginamos las escenas donde alguien fallece, su sufrimiento, su adiós y hasta las lágrimas salen por el dolor de alguien que no existe, que no conocemos, pero ha tomado vida en ti y la recordamos y la recordamos como si fuese nuestra.

  Sentimos el olor y el sabor  del cocido y de las papas o de la carne con su grasa rebosante. Nos apetece de pronto un buen café en taza grande, comer sándwiches, tu vaso de ron o vodka y sales a la cocina a buscarlo y de pronto descubres que te has hecho parte de la novela, estás viviendo lo que los personajes hacen página tras página, continuamente. Ya tú no estás fuera, estás dentro del mismo papel lleno de letras
Hubo un tiempo que todo en mi era café y sándwiches;  luego me percaté que de que los personajes de la triada de la” mujer con el tatuaje del dragón” que se desenvuelve en Suecia además de ir a IKEA  a toda hora, todo el tiempo;  eso es lo que comen y beben vodka como agua, es más, en lugar de agua;  no mencionan el agua y si lo hacen es en botellitas plásticas.

Hace no mucho estaba loco con un ron,  más tarde  con el ron con su limón y su coca cola que fue como lo conocí, una mentirita, no un Cuba Libre.  Eso era lo único que tenía en mente y se me hacia la boca agua de  imaginármelo.  Ghelka Vianellla,  cuando le comenté lo que sentía,   sólo me preguntó: ¿alguna novela cubana estás leyendo? Y era verdad, una más de Leonardo Padura, que ellos allá dentro, en la isla, beben ron sin más, sin hielo  porque no hay, y sin coca cola que tampoco hay.

Sudamos y temblamos, se nos ponen los pelos de los brazos como alfileres. Gemimos, lloramos, nos enamoramos, gritamos, suspiramos, y todo a través de alguien que sí lo hace en la novela, pero yo lo hago aquí y ahora por igual. Hay veces que debo dejar de leer,  no puedo seguir, es demasiado, el corazón me palpita, siento que me sube la presión, me la chequeo  con mi "aparatico" y es vedad, subió, respiro hondo, cambio de actividad, y al rato  me  estabilizo. 

La añoranza se renueva, se reviven escenas que  se vivieron de forma parecida o similar  y se  vuelven a sentir como si fuesen ahora, de nuevo. Sufrimos con lo ajeno y también me sonrío con lo ajeno. No soy de carcajadas; cuando me vean reírme de carcajadas agárrense que algo fuera de lo normal está sucediendo.

El arte de viajar en el espacio y en el tiempo sentado en mi cama con Tom posiblemente al lado. Y si gimo él se levanta asustado, si me seco las manos del sudor de la ansiedad por lo que leo, se mueve de curioso. Viajar en el tiempo sin moverte, sólo tu mente lo hace y con ella todo tù. El arte de meterse en las vidas de otros sin vivirla; viéndola en la imaginación por medio de las letras esculpidas, talladas  sobre un pedazo de papel

Le comenté mis vivencias sobre las novelas  a mi amigo Ricardîn y me manifestó  que alguien de origen francés cuyo nombre no recordaba  había dicho que” cuando uno acababa una buena novela, acababa compenetrado y desgastado, hasta sofocado.” Y es verdad, al menos mi cuerpo  continuamente da fé de ello.


sábado, 8 de diciembre de 2012

¿Quién regala en tu casa?



La tradición española nos ha llevado a que el seis de enero los Tres Reyes Magos, (Melchor, Gaspar y Baltasar) nos traen  regalos, juguetes, lo que “ellos” puedan por Navidad. Ese día es un día de Asueto concebido inicialmente para que los niños puedan hacer uso de los juguetes al recibirlos. Se conmemora desde el punto de vista religioso,  por igual,  la Epifanía;  que es la primera vez que Jesús es visto por los otros que no son sus padres, representados por los tres magos.  Normalmente hay procesiones ese día en distintas ciudades o pueblos de Iberoamérica así como en España.

En Santiago los regalos llegan el  25 de diciembre junto con el nacimiento o cumpleaños  del niño Jesús. Se dice que el mismo Jesús  niño es quien regala. Celebramos el 24, la víspera con una cena y fiesta, para esperar el nacimiento del niño por lo que se confunden a veces las fechas entre el 24 en la noche o el 25 en la mañana.

Si por casualidad el dinero no dió para regalar en  esas dos fechas, entonces la Vieja Belén se encarga de hacerlo en otro día de enero.

Esa es la tradición religiosa: o los Reyes o el Niño Jesús.

La otra tradición nos viene del norte con el uniforme rojo de la Coca Cola y con su risa jactanciosa. Coincide con regalar el mismo día, el  25 de diciembre. Esta tradición no es hispana o latina ni religiosa para los que vivimos en esta parte de la isla.

Yo opté como padre, que ninguno de los antes mencionados eran los que regalaban, sino papá y mamá para así celebrar el cumpleaños de Jesús.

Existe la razón del regalo y no hay engaño. Quizás es que me hizo mucho daño siendo niño descubrir que mis padres me habían mentido con aquello de los Reyes y sus camellos;  y por tanto el ponerle su cubeta de  agua, buscar la hierba  y el roncito,…

 Pienso que quien miente una vez miente más. Quien engaña una vez, engaña más. Me han dicho exagerado, extremista y sabe Dios que más por esa  actitud, pero prefiero callar o desviar la conversación antes de mentir o engañar. Cuestión de educación y decisión personal  haciendo uso del libre albedrío. Así que, papá y mamá.

Y en tu casa, ¿quién regala?

lunes, 3 de diciembre de 2012

Mis padres, mi papa.



Cuando pienso en mis padres, en el fondo pienso en mi padre, ya que mi mamá disfruto de mi presencia más tiempo, así como de  sus tres nietos, al igual que haberme  acompañado  en Santiago  y luego en Santo Domingo, primero conmigo  yo solo, y ya luego acompañado. 

Por supuesto, nosotros también disfrutamos de sus conocimientos culinarios, y musicales, de sus atenciones, anécdotas yucatecas, de su comprensión, amor y dedicación, así como su gusto por el bailar cada vez que nos  juntábamos para esta época del año. ¿Quién no quiso a mi madre?

Lanzarse a lo desconocido un 4 de agosto de 1961 debe haber sido doloroso y traumático. Es comprensible que papa  muriese 10 años mas tarde en Chicago en un invierno  que nunca acepto y asimilo, al tener  un tercer ataque del corazón.

Dejar todo lo conocido  por lo desconocido. Dejar trabajo y posición que ya le había sido denigrada para  recomenzar a los 47 años de edad un nuevo proceso de vida de forma fulminante, desde cero,  debió de siempre corroerle. Mi madre siempre estuvo a su lado, más que  acompañarlo, lo mantuvo de pie  como si ella fuese un bastón viviente.

Ya en Miami le acompañe como intérprete,  a la oficina de la empresa publicitaria en la que él era vicepresidente ejecutivo en la isla. No le quisieron reconocer nada. Como las instrucciones recibidas por él fueron de voz y no por escrito, no había constancia de que se había quedado,  según ordenes de ellos mismos,  para velar por los bienes de la empresa,  hasta el final, hasta el cierre de la misma  por el nuevo gobierno. Lo acusaron de traidor a la empresa. ¡Eso de llamarlo traidor después de lo que tuvo que sufrir! 

¡Eso de llamarlo traidor después que fue llevado a la azotea de la CMQ y los milicianos hicieron amagos de tirarlo para que luciese un suicidio! Llamarlo traidor después que tuvo que humillare ante un ex empleado ahora vestido de uniforme verde olivo para que le permitiese salir de la isla como profesional no útil para la revolución.

¡Llamarlo traidor después que los milicianos conformados por empleados del trabajo fueron en la noche a registrar nuestra  casa en plan de intimidación a su propio “jefe”!  ¡Llamarlo traidor los mismos norteamericanos a quienes él les sirvió por años!

A él si lo traicionaron dentro y fuera de la isla, pero el silencio es lo mejor, aunque este te carcome, te corroe, te corrompe tu cuerpo silenciosamente poco a poco por igual.

Suplicar, mendigar un trabajo. Caminar 15 cuadras de ida y 15 de venida,  después de estar 10 horas de pie en una imprenta, para no gastar en autobús por la misma  falta de recursos.

Llorar en silencio de impotencia por no ver el presente, y menos aun el futuro. Verlo llorar aun me hace llorar.

Cuando las autoridades americanas le encominan a salir del área de Miami o perder los privilegios de refugiado, decide irse para Chicago y yo decido quedarme en Miami para terminar el “high school” en Belén  y seguir colaborando con el Directorio Estudiantil.  15 años tenía y decidí pensando en mí; él me respeto la decisión, como siempre había hecho e hizo nuevamente y haría en futuros años. Se fue a Chicago porque allá estaba mi hermana recién casada,  fue tras ella.

Al llegar a Chicago le proporcionan un trabajo decente, ser ascensorista de esos elevadores de antes que se cerraba una reja, y se le daba a un palanca y luego uno mismo lo hacía “aterrizar” en el piso correspondiente. El personal anterior era afroamericano quien es sustituido ahora  por un hispano, mi padre, todo lógico dentro del esquema americano. 

En silencio trabajo.  En sus horas de almuerzo, cual hormiga, comenzó a organizar los archivos que estaban en el sótano de la compañía  después de pedir permiso para ello. La sorpresa fue mayúscula al ver que mi padre dominaba la oficina y lo trasladan a contabilidad casi de inmediato, departamento que el al morir ya dirigía.  Su talento, su inquietud, su afán de mejorar, de ser más,  triunfo.

En el verano del 64, al terminar la escuela secundaria e ir a la ciudad de los vientos a despedirme  de ellos  para venir a radicarme a  esta parte del Caribe no aquilate el significado de lo que yo hacía en relación a ellos y en especial con él. La soledad que le regalaba. La decisión pensando en mi vocación y supuesta felicidad primo. El oyó, argumento y al final acepto como siempre hacia;  respeto total a ese imberbe de hombre que era yo. De ahí en adelante, ya no se discutió mas, fue un apoyo total y radical, no importa el sacrificio que el tuviese que hacer.

Después de ese momento los visite tres veces. La primera porque le había dado un segundo ataque al corazón y se esperaba lo peor. Estuve lo mas que pude  con él, me quedaba a dormir en el hospital bajo “instrucciones expresas escritas en el record” por parte  del médico que comprendió nuestras vidas. Cosa inusitada en USA, normal aquí en nuestro país. Una segunda vez para informar de que cambiaba de profesión, pero me quedaba por acá, no regresaba como era  lo esperado. Nada me ataba para quedarme, solo el terminar nuevamente los estudios, esta vez la licenciatura en UCMM. Aceptó y me ayudó mensualmente con el pago de la pensión donde vivía  hasta que conseguí trabajo en La Salle de Santiago.

La última vez que regresé a verlo ya fue acompañado, pero él no me vió. Recién yo casado, moría de un tercer infarto. No participó de ninguna de mis graduaciones, ni de boda, ni conoció y disfrutó de sus tres nietos dominicanos. Al menos si estuvo con sus dos nietos nacidos en Chicago por parte de mi hermana.

 El  se dió a sí mismo y solo  esperaba pacientemente unas letras mías que trataba de que fuesen semanal; adivinaba por mis letras mi estado de ánimo, mis dudas, mis sueños.  ¡Lástima que para entonces no existían los medios de comunicación que hoy hay!  Siguió viviendo sin mucha esperanza en el presente y menos aun en el futuro. Ahora yo pienso más en mi viejo que cuando él estaba ahí,  a mi lado o a vuelta de un viaje en avión.



martes, 27 de noviembre de 2012

Colegio “bilingües”.


En nuestro diario vivir educativo lentamente han ido surgiendo centros educativos a los cuales equivocadamente les llamamos bilingües y realmente no lo son.

Son centros educativos orientados a recibir estudiantes internacionales, o sea, de  otros países y nacionalidades, así como estudiantes a cuyos padres les interesa la educación en ingles o en francés así como en cualquier otro idioma. La visión dominicana, la formación dominicana no es la predominante, no digo que no la haya, que no exista, sino que no es la predominante, lo principal.

Tan solo hay que ver las escuelas que el jueves de Thanksgiving o Día de Acción de Gracias no tuvieron docencia y quizás hicieron puente incluyendo el viernes. Las escuelas dominicanas netas, ni se les ocurre cerrar ese día.

Los centros educativos a  los cuales me refiero están orientados a estar organizados, tener programas de clase o curriculum acorde a lo requerido por Instituciones de acreditación académica con sede en Paris, Londres o en USA; y esta a su vez en regiones. Nuestra región está enmarcada en el sur compartiendo con Puerto Rico y La Florida. La isla vecina es acreditada por la Middle States Association,  pero quien suele acreditar a nuestras escuelas es la SOUTHERN ASSOCIATION OF COLLEGES AND SCHOOLS. Más conocida como SACS. Tengo entendido que hoy día esta asociación se llama  AdvancEd.

 Como estos centros de orientación internacional  laboran en nuestro país, deben tener el permiso y acreditación para los estudios secundarios del Ministerio de Educación,  y por tanto ser parte de una regional educativa y de un distrito educativo, quien es en el fondo quien se encargara de supervisar al colegio. Parte de la acreditación por parte del MINERD es que el centro le dé un mínimo de 5 becas al Ministerio para que ella se la dé a estudiantes que ellos entiendan se lo merecen y estos estudiantes son supervisados en cuanto a rendimiento y aplicación  por el Departamento de Bienestar  Estudiantil del MINERD.

Estos centros suelen dar dos horas diarias en español de las asignaturas Lengua Castellana o Español,(5 horas en total) Sociales más que nada cuando toca Historia Dominicana, Economía y Sociedad Dominicana,(tres horas en total) así como Moral y Cívica, (dos horas a la semana en total.

Algunos de los estudiantes inscritos en estos colegios no les interesa el diploma de bachiller que da el MINERD, solo les interesa las asignaturas y más que nada los  créditos ganados durante su estancia, lo cual se plasma en un record de notas que la escuela da no necesariamente con el aval del Distrito o Regional;  por lo que las Pruebas Nacionales no son de su preocupación, y no asisten, se van antes a estudiar en su país de origen u otro. Los estudiantes que nos visitan por un año académico en  intercambio cultural estudiantil suelen hacer esto, regresan antes.

En caso eventual de regresar al país, traen estudios realizados en centros universitarios de fuera y estos son convalidados por nuestras universidades siempre que cumplan con la legalidad de los mismos.

Si el estudiante va a quedarse a estudiar cursos post secundarios en nuestro país, debe cumplir con las mismas exigencias que todo estudiante dominicano al respecto.

No son centros bilingües, sino centros educativos con orientación extranjera. Su nombre es en otro idioma y sus clases todas son en otro idioma, el más común para nosotros es el  ingles. Todo es en ingles y en algunos casos en los actos públicos hay traducción al español.

El Ministerio de Educación debería crear  un departamento que acogiese estas instituciones  y al ser  agrupados  por separado  darles un tratamiento y supervisión  diferente, no similar a la de los otros colegios privados, porque estos centros  no son iguales a los otros,  en nada. El  profesorado   suele ser conformado por  extranjeros   que vienen al país  por un tiempo bajo contrato, y en otros casos los profesores restantes suelen ser  dominicanos  educados  y  formados en el extranjero. L os  gastos de mantenimiento y por tanto de la  escolaridad  suelen ser mayores  que la  otras escuelas, pues deben cubrirse los costos. Tampoco suelen ser iguales  en la orientación académica y los valores enseñados. En fin, son distintos; similares en cuanto a que son  colegios, educan, pero en el fondo, no son del todo parecidos.

Muchas veces cuando se habla de los colegios privados y sus altos costos, se están refiriendo  a este tipo de colegio que se sale de la normalidad, por su orientación y gran exigencia para poder  cumplir con cánones extranjeros,  no nacionales. No digo que sea errado, puede que sean incluso  mejores. Solo digo que son diferentes y deben verse de esa forma y ser tratados por el Ministerio y por la sociedad  de forma diferente, porque  son diferentes.



viernes, 16 de noviembre de 2012

El poder de las mujeres.


Es lo que he visto y he vivido. Cuando dos personas entran en una relación seria y entendiendo en ese  momento que es definitiva, la familia de la mujer es la que domina el panorama.

Un  “NO” de parte de la familia de la dama, no impide que se relacionen y se casen, pero es posible que no sea duradera. Si la familia de la mujer es escasa o no existe, solo entonces la familia del hombre es quien toma el mando.

En situaciones normales lentamente el hombre se va convirtiendo en parte integrante  de la nueva familia que ha llegado a su vida. Las reuniones, las decisiones, los gustos culinarios, la visión de la vida desde el punto económico, la educación de los hijos, al igual que las costumbres religiosas, tienen un gran peso de parte de la familia de la esposa.

Las reuniones de navidad son  lo más esclarecedoras. Si existen las dos familias, la del hombre y la de la mujer, se suele pasar a visitar a la del  hombre primero, se está un rato y se termina en la de la mujer que es donde van a comer y van a fiestar. La primera fue solo un quedar bien.

En el día de los padres y de las madres se repite la acción. Si la mujer es inteligente, tratara de alternar el proceso para que no sea tan evidente, padres con el esposo más tiempo y madres con su madre, evidentemente.

Si las dos familias están en ciudades distintas, ahí no cabe duda, se va a la casa de la familia de la esposa y en otro día se visita a la familia del esposo, siempre que sea posible. Ya no el 24 de diciembre, quizás el 6 de enero próximo.

El hombre lentamente empieza a comportarse como miembro de la nueva familia. Cambia hábitos. Conducta diferente. No de un día para otro, sino lentamente. Llega un momento en que su propia familia no lo reconoce o se sorprende porque ya ese no es el hijo que se tenía, es otro.

Cuando el hombre no tiene familia, por una u otra razón, como fue mi caso, entonces el hombre se apropia de la otra familia más que la misma mujer y hasta celos pueden surgir, porque los padres de la esposa pudiesen manifestar más cariño al nuevo hijo que a la misma hija. Es un proceso natural, ante la carencia de familia, se adopta uno, uno mismo se hace adoptar.

Este cambio, de dejar de ser como siempre se fue a adquirir otras formas,  se da siempre que haya amor de uno al otro, y más de  el hacia ella.  Si por casualidad la dama trata de imponerse, usar sus técnicas de convencimiento de forma agresiva, consigue todo lo contrario, a ningún hombre le gusta ser manejado por nadie. Por lo que el ser manejado debe darse de forma sutil, que el hombre no se dé cuenta. Enfrentamientos directos no son convincentes.

En caso de que ambos miembros de la pareja  carezcan de familia, o estén lejos, se dará la ley del gen fuerte. Predominara el gen más fuerte, al igual que al nacer los hijos, el físico dependerá del gen más fuerte y suele ser el de ella. Los gustos de ella, las costumbres de ella, la forma de llevar la economía de ella, la… También existen los hombres dominantes y controladores, aislando a  todos para que ella quede solo bajo su tutela y control.

Cuando nacen los hijos, el hombre baja la guardia. Aunque se dice que los hijos siempre son de la madre por tenerlos nueve meses en el vientre; el hombre se derrite al ver su fruto crecer y compartirá con el todo el tiempo que le queda libre y le sea posible. Baja la guardia, y con tal de que el hijo no sufra, acepta más de lo que antes aceptaba.

La mujer es la que maneja  la situación mientras haya amor, respeto, cariño y lealtad entre ambos.  De lo contrario, las cosas pueden cambiar., mas aun en esa etapa peligrosa del hombre donde revisa su vida de arriba abajo cerca de los 45 años de edad.

Por si preguntan; todos los que me conocen de verdad,  saben que yo soy Ceballos y el Ruiz ahora está aflorando de nuevo.

sábado, 10 de noviembre de 2012

El trabajo y el hombre.


Pensaba que era cosas mías, que realmente no todos eran como yo, pero al caminar en el tiempo me doy cuenta que es algo propio del género.

Nos cuesta mucho deslindar nuestro tiempo profesional del casero. El profesional nos arropa, es una necesidad de hacer las cosas bien, casi perfectas; todo lo demás puede esperar. “Heavens can wait”, todo puede esperar, pasan a un segundo plano que no se hace por malicia, sino instintivamente.

El hombre moderno, de nuestra clase social no es machista. Entiende que él es parte de su hogar y comparte las labores. También cuida a los hijos, juega con ellos, los baña. Cambia y les da de comer. Prepara la leche, la papilla, va al médico cada vez que le es posible. Va a la escuela y participa de las reuniones de padres. El hombre moderno, reitero,  de nuestro grupo social medio, actúa así. De otros grupos sociales puede que aun la ola no les haya llegado. Y si es de clase más alta, puede que también imite lo que su esposa haga al respecto, ya sea siendo activa o delegando en un tercero o en un cuarto todo tipo de faena domestica o familiar.

Pero en el fondo nuestra mente está en el trabajo, incluso muchas veces llevamos tarea que hacer  a la casa y mientras la esposa duerme el trabaja, mientras la esposa hace los quehaceres el sigue teniendo “la oficina” en la mesa de la casa, mientras los hijos le llaman,  el les pide un tiempecito para terminar algo que nunca termina.

Recuerdo las pilas de lecturas que llevaba a la casa para mantenerme al día, o los trabajos a corregir, las clases a preparar y todo lo que fuese trabajo en el hogar, y  pensar en el hogar quedaba a un segundo lugar; en ese momento histórico no era suficientemente urgente.

Es una etapa en el hombre desde que se gradúa o comienza su primer trabajo hasta los casi 40 años de edad. El busca ser alguien desde el punto profesional, ser reconocido.

La mujer quizás por educación, crianza, le es más fácil dejar su vida profesional a un segundo plano. Trabajar una sola tanda o dejar de trabajar. Para ella la familia va primero. Si la situación económica se pone fuerte se buscara alternativa de mañana para estar en la casa. Si hay que salir a trabajar y un hijo se enferma ella pedirá permiso, no él, en el trabajo.

Si la mujer es sola, no le quedara más que desempeñar el  doble papel de hombre y mujer fuera y dentro del hogar. Pero cuando hay que tomar una decisión sobre el futuro entre la familia y su trabajo actual o profesional, siempre estarán sus hijos primero y su profesión después.

Forma distinta de crianza.  Respuesta distinta motivada por la genética. No me atrevo a afirmar.

 ¿Qué tu opinas?